jueves, 24 de febrero de 2011

De nuevo aquí...

Siento no haber respondido en la otra entrada, pero gracias por el apoyo a mi ordenador...él os estará eternamente agradecido pues su período de convalecencia ha concluido y debe ser que sus enfermeras le han cuidado excelentemente bien por que...¡Aquí que ver que cambio de imagen!
Ni Betty la fea en sus mejores momentos y no digo más que se le puede subir a la cabeza, je, je...

Os quiero enseñar las primeras máscaras de carnaval de mis alumnos -son maravillosas- que me llenan de satisfacción y dejaros con una frase que pienso utilizar día a día, motivadora, inspiradora, que escuche el otro día y me pareció genial...No se si os sonará...
¡A ver que os parece!



"Quien se pierde por su pasión pierde menos que quien pierde su pasión"

Kierkegaard



Y por último, recomendaros que os paséis por el blog de Victor, uno de mis alumnos. Escribe, pinta, hace cosas recicladas chulísimas y es muy joven... ¿qué más se puede pedir?
Pinchar en la imagen y hacerle una visita.


¡Qué paséis un fin de semana estupendo! Parece que el sol, por fin nos va a acompañar un poquito...


sábado, 19 de febrero de 2011

Música para un sábado lluvioso

Aunque la película no sea para tirar cohetes, disfrutad de esa versión de I won´t dance en Step up 3.
Por lo menos nos alegrará este gris sábado, más si nos unimos a Ginger y Fred en Roberta (RKO 1935)...
Siento no poneros bien el enlace, pero mi ordenador está en estado crítico en la UVI, cuidado por excelentes cirujanos eso sí, que seguro que me obligan a donar algún órgano tras su completa recuperación.
Espero que su convalecencia sea breve, snif, snif...
¡Buen fin de semana!

lunes, 14 de febrero de 2011

Por qué...¡San Valentín no es solo para enamorados!


¡Feliz día a todos con este fantástico ramo de chuches!
Espero que os guste y le deis un buen bocado...¡Ñam, Ñam...!

sábado, 5 de febrero de 2011

¿"Pasión" o moda?

Este podría ser el caso de la exposición "Pasión por Renoir" en el Prado.
Largas colas, dichosas reservas, esperas interminables pendientes de una hora de entrada... para una exposición breve, intensa por en el color, vibrante en las pinceladas de un gran maestro, pero que sabe a poco, a la que la falta algo más.

Tres pequeñas salas resultan insuficientes para el genio.

Con Renoir se pone de manifiesto que muchas veces el público acude a los museos "por moda" y no se si verdaderamente luego, son habituales de otras maneras de hacer y entender el arte.

Es absurdo pretender una sala para ti vacía, pero si es de esperar una contemplación serena (como las pinturas del genial artista, llenas de la magia de lo cotidiano, de una "curiosa" intimidad) y no con el irrespetuoso murmullo ente las cabezas agolpadas ante estas pequeñas joyas.

Apetece más el silencio de las salas contiguas donde los autores menos conocidos nos brindan esa paz necesaria en estos tumultuosos días de confusión y agitación, lugares donde podemos respirar, de nuevo, la necesaria belleza.
Pero esta...es solo mi opinión.