sábado, 28 de enero de 2012

Otra "joyita"...

...para mi colección.

Su nombre: Arrietty.



Fiel a mi Ghibli, Arrietty, la pequeña diminuta, descansa entre Nausicaä, Taeko, Chihiro, Haku, Sophie, Howl, Ponyo, Shizuku o Muto entre otors, en la estantería de mi habitación, entre los libros de arte y las novelas que se amontonan por los rincones.

Creo que estará cómoda entre sus compañeros, y el sol, la despertara desde mi ventana cada mañana.

Ella, con su sencillez -aplastante- y sin los ruidos y artificios de otras con más renombre -y presupuesto- seguro que hará grandes amistades entre los coloridos -y artesanales- fotogramas del "Studio Ghibli collection" y encima, estará arropada con la mágica melodía de Cecile corbel.

Merece la pena hacerse pequeñita y ver un tesoro hasta en un solitario alfiler.


Seré diminuta como ella, pero a mí...

"...Búscame,
allí donde brota la mancha húmeda
sobre el papel en blanco,
donde de la caricia negra de la tinta,
florecen colores.
Vacía tú alma –artista-
antes de crear,
y construye mi casa,
donde habita la niebla y el agua.
Y a través de ese velo –transparente- ,
muéstrame la montaña divisada
más allá de mi ventana.
Donde el rumor del viento,
agita –en su baile-
las hojas de los pinos,
y las flores del cerezo,
visten sonrisas blancas
prendidas en sus ramas.
O tal vez,
arrebate sonidos a la flauta subida al sauce,
o cabalgue en la cresta de una ola arrogante.
Al cerrar sus postigos,
volveré a la calma de la sala vacía,
y ya no oiré los pasos acercarse al papel pintado.
Solo…el silencio de este mar que nos rodea."

(Inspirado en los cuadros de los maestros japoneses:
Paisaje de Gakro Zokyo,
Joven el monte Fuji y olas de pleamar en la playa Kanagawa de Hokusai)


Y tú...¿Dónde vivirías?

domingo, 15 de enero de 2012

Midnight in París


Hagamos como el escritor –algo bohemio- Gil (Owen Wilson) en “Midnight in París”, y aunque al final del sueño , aceptemos que ell escenario de nuestra realidad - la que nos ha tocado vivir- , soñar siempre será gratis, además de beneficioso y con gratos efectos secundarios para nuestra salud.

Por qué no, visitar la Florencia de los Médicis, ese hervidero de genios y artistas y poder charlar con Miguel Ángel de la poesía que lo envuelve todo, de la inspiración mientras en el cielo se forma el dedo de la creación entre dos nubes que se acarician –imagen de la película "El tormento y el éxtasis" de Carol Reed – o proveerle de una blanda almohada para que su cabeza, reposará durante los fatigosos trabajos en la Sixtina o donde sus manos pudieran descansar tras los precisos golpes en la mármol que casi habla.

Tal vez, nos gustaría sentir cerca esas personalidades apasionadas –en mi caso artísticas- que forjaran la historia del arte del siglo XX. Alentar con nuestras –humildes- palabras, la desesperanza creciente de un Van Gogh en uno de sus convulsos ataques…¡Tus cuadros valdrán millones! ¡Nunca serás olvidado!

Observar la voluptuosidad del colorido de un Renoir paseando desde el 72 de la Rue Corto hasta llegar al “Moulin de la Galette” o almorzar junto a los remeros cerca de La Grenouillère.

Encontrar algo de cordura al triángulo Rodin- Camille- Rose, mientras paseamos por el Hoterl Biron y sus jardines, pero sin caer en la inútil pedantería de Paul (Michael Sheen) ante la insípida Carla Bruni.



Y mientras, recorrer las calles de París sin importar cual es la estación del año, “París es siempre una buena elección” – según palabras de “Sabrina”- con su luz tan mágica.

De hecho, es el mejor escenario de película…Un americano en París (aunque ese maravilloso y colorido París fuera recreado en los estudios de la “Metro”) , Todos dicen I love you, Amelie, Gigi, Antes del atardecer, Moulin Rouge, Paris Je T`aime, Sabrina y por qué no…Rataotuille.

Y si siguiéramos con escritores…¡No pararíamos!

Por cierto, para mí, estupenda la recreación de Dalí (Adrien Brody)….¡¡¡Rinocereonttttttttttteeesssssssssssss!!!





P.D.: Se buscan plumas de animales…para pintarlas, je, je…

martes, 3 de enero de 2012

La primera entrada del año

Le silence de la mer- Pierre Boutron- 2004

Muchos blogs amigos, ya comentaron esta película en sus diversas entradas.

Yo , he esperado a leer el relato breve en el que está inspirado para daros mi humilde opinión y además, es perfecto que esta sea “la primera del año”.

Después de tanto ruido, de tanta explosión de petardos, tantas risas y gritos en voz alta, tantas palabras invadiendo nuestro espacio cotidiano, para encontrarnos con el…SILENCIO.

Un silencio que dice más de lo que los labios pueden a veces, pronunciar. Donde las miradas lo dicen todo y los pequeños gestos describen más la historia, que toda una palabrería sin fundamento.

Y en esta sencilla, emotiva, bella película –todo un alegato en contra de la guerra y sus consecuencias - ¡Cómo no llegar a querer a ese idealista que es Werner von Ebrennac!



Thomas Jouannet como Werner.

Ese alemán que llega a vivir en un caserón en la Francia ocupada junto a un abuelo y su “silenciosa” nieta.

Si, un alemán con toda su parafernalia (como hemos visto en tantas otras películas): el ruido de su botas militares, su capa desplegada, sus insignias…pero lleno de ideales, de esperanzas y sueños, diferente a los otros que cree, que confía en el futuro.

De su boca, «Les deseo buenas noches” y como única respuesta, silencio,un silencio que poco a poco va fracturando el muro, silencios que esconden palabras, con sus monólogos, pues sólo él habla, al la luz del fuego.

“Durante mucho tiempo —más de un mes— la misma escena se repitió cada día. El oficial llamaba a la puerta y entraba. Pronunciaba algunas palabras acerca del tiempo, la temperatura, o algún otro tema carente de importancia, pero en una característica imprescindible: que no exigiera respuesta. Se detenía siempre un momento en el umbral de la pequeña puerta. Miraba a su alrededor. Una ligera sonrisa traducía el placer que este examen le proporcionaba, cada día el mismo examen, cada día el mismo placer. Sus ojos se demoraban en el perfil inclinado de mi sobrina, siempre severo e insensible, y cuando por último él volvía su mirada, yo estaba seguro de poder leer en ella una especie de sonriente aprobación ocomplacencia. Después, inclinándose, decía: «Les deseo buenas noches», y salía.”

Un alma enamorada de un país, una cultura, de una nieta, inmóvil cuál estatua, que al final –tal vez doloroso- se ablanda, se rompe en mil pedazos y el agua les anega, aunque, tal vez, sea demasiado tarde…


Julianne Delarmé como Jeanne Larosière


“El silencio se hizo una vez más. Pero ahora, era mucho más oscuro y tenso. En los silencios anteriores —como los animales del mar—, bajo la sosegada superficie de las aguas, yo escuchaba los murmullos de la vida submarina de los sentimientos ocultos, de los deseos y los pensamientos opuestos que luchan. Pero en éste, sólo había una dolorosa opresión...”

( Vercors: Le silence e la mer, 1941)

No diré más y sacaré los “kleenex”.

Un relato increíble, una película más aún, y de fondo la caricia de un piano…