martes, 24 de julio de 2012

Una "visión" en Madrid


Hoy te he vuelto a ver,
-Esperanza- entre el negro
-diluido- de su tinta.
Recuerdos, “visiones”  británicas,
de aquella tarde, 
vestida de lluvia en la Tate.


George Frederic Watts and assistants
Hope
1886

La imagen es una, de una serie de temas alegóricos.
Tradicionalmente la figura de la Esperanza se identifica por un ancla, 
pero Watts estaba busca un enfoque más original. 
Pintó la esperanza ciega sentada en un globo 
y tocando  una lira que tiene todas sus cuerdas rotas, excepto una.
 Ella inclina la cabeza para escuchar la música tenue, 
pero sus esfuerzos parecen inútiles, el ambiente general es de tristeza y desolación.
La melancolía se ve reforzada por la pincelada suave
 y las nieblas que envuelven translúcidos el mundo flotante.


Aquel niño, que contempló a Dios desde su ventana
–barbudo, bondadoso, fiero- y a los ángeles, 
cubriendo las ramas de aquellos árboles lejanos… 
«adornando con destellos, como estrellas, cada rama»
visita un Madrid que escupe fuego por su boca de asfalto, 
tal vez, 
las puertas del infierno en obras.



Y asaltada por querubines 
–encerrados en dorados marcos-
 grabados sobre papel, 
con colores desvaídos por el fugaz tiempo, 
con la línea precisa del que ama el dibujo, 
o con la furia del color que brota del temple, 
intentó descifrar un alma humana, 
llena de rechazos e incomprensión, 
que encontró inspiración 
–y consuelo- 
en la Biblia, lo religioso, lo mitológico.


Satan before the Throne of God 

Hablan sus manos, 
sus cuerpos a la manera del gran Miguel. 
Nos señalan, ya seamos buenos o malos, 
pecadores o justos, 
vivos o muertos, 
en sueño o vigilia…
The Entombment

Después, ELLOS.
Despiertan mañanas en mis paredes.
Postales con celo sobre el cristal.

Millais, Burne Jones, Watts y…Rossetti…acuarelas de vivos colores, soñando ser Beatriz, Ginebra…


Dante Gabriel Rossetti
How Sir Galahad, Sir Bors and Sir Percival 
Were Fed with the Sanct Grael; but Sir Percival's Sister Died by the Way
1864

Y sueño que soñaba que volvía  a soñar…

Su vida se podría resumir en su declaración: «La imaginación no es un estado: es la existencia humana en sí misma» (Wikipedia)

martes, 3 de julio de 2012

Hopper


El calor nos dio una tregua aquel día.

La ciudad, nos convocaba  sus puertas y a la vez, escupía a los habitantes destino a playas lejanas.
Las banderolas soplando al viento camino por el paseo del Prado.


La ciudad , aún así, grita, ruge…es el perfecto escenario para Hopper, aunque él hubiera odiado tanto ruido, tanta gente, tantos colores quemados por el sol.
No se si hubiera soportado esta “hoppermanía” que invade  Madrid.



Él, que parece tan serio, tan concentrado…con esos ojos azules que te miran de frente.

Sus cuadros, respiran silencio, calma, soledad y sin embargo, jamás han estado más asediados,  admirados, observados, comentados y explicados como en esta exposición.

Son las 16:00, pero me entran unas ganas locas de bañarme con el sol del mediodía, mientras mi cuerpo, descansa en habitaciones de motel, entre mordiscos de silencio y soledad.




Tal vez, me siento como Marion Crane en el motel de Norman Bates.


 "La pintura de Edward Hopper es muy popular pero se ha difundido sobre todo por reproducciones; sus cuadros, en cambio, se han expuesto ante el público en contadas ocasiones" Tomás Llorens (comisario de la exposición)

Que pensarán ellas…las que miran tras las ventanas.

Las que esconden en interiores de oficina, acalladas pasiones vividas, imaginando a Don Drape como protagonista de la situación.


O, los personajes que desayunan mañanas de reproches en sus dormidos matrimonios.


O, los que observan, en un mar de trigo, a “Lassie” en primer plano, o las olas en Cape Cod con esas luces que atraviesan –azules- el alma.


Aunque, a lo lejos, en estas grandes telas, me duela el rumor callado de las vías  del tren, de las fábricas vacías y mudas y, a lo lejos, sienta  el ruido de las gaviotas que lleva mi velero sobre las olas cobalto y prusias cuajadas de blanco titanio.

Quizás, al final, salga del cuadro y te cuente  los secretos que guardo en mi interior…¿Acaso…no ves mi rostro?
No.
Solo es una mancha de color que esconde…¿dolor, desesperación, abandono, insatisfacción…amor?

Preguntas que estallan en la  mente del espectador curioso.

Al final del día, con los pies cansados, nos será el azul violáceo, verde, rojo o amarillo de la luz crepuscular de la “puesta de sol”, la que me despida de la capital.


La estatua de Colón, erguida en el centro de la rotonda, recortando con su dedo inquieto el firmamento de la capital, que me hace sentir en Nueva York, con la estatua de la libertad y que esta está…a la vuelta de la esquina.

Del 12 de junio al 16 de septiembre de 2012 en la Planta baja del Museo Thyssen-Bornemisza