miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cuando todo cambió...

Sabéis que he participado  en un  Concurso de libros y reseñas en Price Minister 


y este es el libro que escogí y aquí, mi reseña.







“Una madrugada, Natalie Ward recibe la noticia de que su madre, a la que no ha visto en mucho tiempo, está gravemente enferma. Ha llegado el momento de afrontar lo que pasó hace muchos años. Natalie se crío en la década de 1960 en el norte de Canadá, en la granja familiar situada en un lugar aislado del mundo. Solo tenía a sus padres y sus hermanos, sobre todo Boyer, el hermano mayor, con quien estaba especialmente unida. Pero la existencia idílica de la familia empezó a tambalearse el verano en el que Natalie cumplió quince años. La llegada de un desconocido de voz suave, un joven llamado River cuestionará toda su existencia. A partir de ese día la familia Ward cambió para siempre.” 



Es inevitable, que el bagaje cultural y personal del lector, se vaya filtrando al compás de las páginas del libro que ocupa, esos espacios que tenemos libres en nuestra ajetreada vida cotidiana.

Al principio no es otro que Norman Rockwell el que me asalta con sus luminosas ilustraciones.











Esas contagiosas travesuras de Morgan y Carl, Natalie y Boyer rodeados de libros y palabras y los progenitores Gus y Nettie, entre las vacas, las gallinas, los verdes prados, los vivos colores de la idílica felicidad en la que habitan.

Luego, los melodramas de Douglas Sirk vinieron a visitarme o incluso los temas que tan bien cultivó Tennessee Williams. 






Y detrás de esa apacible vida en una granja canadiense en la que reside la familia Ward, detrás de esa aparente “perfección”, algo se resquebraja cuando ÉL llega …


..Todo cambia.

Bajo esa blancura –ya sea en la leche o en la colada- cuando River aparece en sus vidas , todo cambiará, agitando deseos, pasiones, almas que nunca volverán a ser iguales. 

¿Perfecto como "River?


River, es simplemente el catalizador de los espíritus inocentes en ebullición hormonal, de las naturalezas reprimidas, de los corazones adormecidos en el gris cotidiano, y a su vez, el agitador de las conciencias sociales en el turbulento panorama político de la época de los años sesenta (tras el asesinato de los Kennedy y en plena guerra del Vietman). 

Joe Anderson en Across the unverse.




“En los años sesenta, durante la guerra de Vietnam, Canadá se convirtió en un refugio para los jóvenes norteamericanos llamados a filas que se negaron a servir en el Ejército y los desertores que no quisieron tomar parte en aquella injusta y terrible guerra. Entre 60.000 y 80.000 llamados a filas y desertores cruzaron la frontera en aquellos años. El primer ministro canadiense, Pierre Trudeau, aceptó a los soldados norteamericanos después de una fuerte presión de la opinión pública canadiense y de algunas iglesias. Hubo también una red clandestina que trabajó en Washington y otros estados norteamericanos para ayudar a los jóvenes estadounidenses a huir a Canadá.”


Pero llega un punto en su lectura en el que llegas a pensar…¿Cuántas desgracias podrá soportar esta familia?

¿Cuántos envites sin que se agriete su frágil equilibrio?

Fragmentos que como si de un puzzle se tratase, tardan años en volver a unirse.

Con palabras llenas de perdón, que huyen del hiriente silencio, sanando, curando las heridas del pasado.

Y grande es el hombre con la espada envainada. 
Y bueno es el hombre que se abstiene del vino, 
pero el que fracasa, más no ceja en la lucha, 
¡Ah!, es es mi hermano y sigue mi camino.

Para aquellos que fracasan
Cincinnatus Miller


P.D.: Banda sonora del libro...


viernes, 16 de noviembre de 2012

Todo llega a su fin...

...y ahora le toca  a la saga Crepúsculo.

Aún recuerdo a "El pequeño vampiro" y lo que siendo pequeña despertó en mi ese libro.




Después los Jóvenes ocultos de mi adolescencia al ritmo de The Doors.



Descubrí los clásicos de Christopher Lee o Bela Lugosi y los tintes de tragicomedia del Baile de los vampiros.



Y una noche -que aún recuerdo perfectamente  me deslumbró el Drácula de Coppola y su exacerbado romanticismo tan alejado del libro original de Bram Stoker que devoré cuando cayó en mis manos. 

"He cruzado océanos  de tiempo para encontrarte..."


Pero eso, ya daba igual. 

Luego llegaría Anne Rice y sus fantásticos libros y ese Lestat que vestiría la piel de Tom Cruise que nunca estuvo mejor. 

"Dios mata y nosotros también; indiscriminadamente.
Él arrasa a ricos y pobres y nosotros hacemos lo mismo,
por que ninguna criatura es igual a nosotros,
ninguna tan parecida a Él como nosotros."


La puerta estaba abierta de par en par.

Para Blade, el vampiro de color de los cómics. 

Para Underworld.

Para la estupenda serie de tv de Buffy y ese Ángel con su propia spin off.



La series seguirían llegando. 
El vampiro detective Mick St. John en la increíble Moonlight, la sensual True Blood y los libros de Charlaine Harris, la recomendadidisma Being Human de la BBC con una "peculiar" convivencia pacífica entre seres no muy normales...¡ Sería fantástico tenerlos como vecinos!  

Y para mí una de las mejores en la actualidad, Crónicas vampíricas el último fenómeno de "dos hermanitos" (no sabría cual elegir)   enfrentados por una odiosa "K".











Y no olvidemos algún que otro cómic como 30 días de oscuridad, fascinante en sus planteamientos o la perturbadora Déjame entrar.

Hace unos días  decía adiós a la tercera temporada de los hermanos Salvatore (The vampire diaries).

Y ahora, le toca el turno a Edward.



Tras cinco películas  llega la última , que tal vez, no será la mejor -aunque tenga momentos increíbles-  pero es inevitable, no sentir cierta nostalgia por los personajes a los que has cogido cariño, en sus evolución, en su transformación  recordando con que avidez leíste las páginas del libro, una tras otra, voraz.

Resuena en tú cabeza esa música, ese prado se queda grabado en tus ojos, esas palabras...




Y ahora...¿Cuál será el próximo fenómeno? ¿Seguirán atrayendo los vampiros? 

A mí...SIEMPRE.








sábado, 3 de noviembre de 2012

Intercambio de navidad 2012

Ya sabéis lo que  me gusta mandar paquetes, llenar la mesa de brillantinas, papeles, retazos de tela, puntillas, pegamentos, etc...¡No lo puedo evitar!
Pues este año, me he apuntado a un inter que ha realizado una nueva amiga...Daiana.
Y estas son mis cositas -y las sorpesas qe faltan- para  mi amiga de intecambio Paz
Espero que le gusten y que todo salga perfecto.
Aún quedan cosillas por terminar pero el primer virus del invierno me  ha visitado y ando un poco plof...
Siento que el blog ande un poco abandonado... espero recuperar energías y volver con más fuerzas.
Un besazo y buena semana.