París en Madrid.

Música para la visita...


Píntame un cielo azul...
no quiero más grises en el lienzo de mi vida. 

La primavera llegó, 
pero no alcanzo a vislumbrar sus pinceladas de vivos colores. 

En cambio, estas manos, 
invaden mis retinas, pintando París 
sobre lo tejados de Madrid. 

No he podido encontrar
"Mujer joven en un balcón contemplando los tejados de París de Lautrec"
...una maravilla.


¿Desde cuándo Paris está en la Castellana? 

El D´Orsay, abre sus puertas en Recoletos, número 23. 


“Bonsoir, madame” 

“Vamos querida, no detengas tus pasos, sigue caminando” 
me dicen, absortas en sus partituras. 


Y al cruzar el puente, estalló en el verde. 



“No pierdas el camino” 
comenta la pareja entre puntos que bailan en mis ojos. 


“Ven, caliéntate al fuego. 
Descansa de la tarde fría y continúa tú camino” 



El verano parece ya tan cerca… 


Pero…”Por favor…no me mires demasiado. 
Soy frágil, y me vuelven loco sus miradas. 
¿A qué tú me entiendes?” 



Si… Mejor que nadie. 

"Por favor, señorita. 
Ayúdeme…se me escapó el globo." 



Por fin llegó…La primavera. 

“Siéntese con nosotras. 
Tal vez nos necesite en el futuro." 



¿Musas? ¡Cada día os llamo! 

Pero al baja…la luz se apaga 
y un sueño bohemio se hace realidad. 

Gitanas errantes de ojos oscuros quieren hurgar en mi alma. 




Jóvenes artistas, apasionados libres e independientes, 
me muestran sus buhardillas ante el olor a trementina y ajenjo, 
entre el desorden creativo y la miseria. 



 “Estar fuera de casa, y sentirse, sin embargo, en casa en todas partes; 
ver el mundo, ser el centro del mundo y permanecer oculto al mundo, 
tales son algunos de los menores placeres de esos espíritus independientes, 
apasionados, imparciales, que la lengua solo puede definir torpemente”.
Charles Baudelaire - El pintor de la vida moderna(1863)





Me siento, como ese Owen Wilson (en versión femenina)
en Midnight in París, 
al que esa señora enjoyada y repintada le sacará de sus ensoñaciones, 
arrastrándole, de nuevo, al gris… 



Mis pies, están cansados.


Dejaré mi botas al calor de su estufa 
y descansaré mis ojos junto a ÉL…
y su genio…continuará caminando.




                                                                Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos...
mi chaleco también se volvía ideal, 
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel! 
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete. 
––Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas Y mi posada era la Osa Mayor.
––Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

Y yo las escuchaba, al borde del camino 
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo 
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas, 
tensaba los cordones, como si fueran liras, 
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.

Comentarios

  1. Un placer compartir ese maravilloso paseo por París... no sé por qué pero este año no consigo separarme de la ciudad de las luces...
    Besos.

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  2. Y París era un fiesta!
    Una hermosa entrada, primaveral y llena de pinturas maravillosas.
    Besos

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  3. Me encanta Ludovico...y ese paseo por Paris ha sido maravilloso...
    Un beso!!

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