sábado, 7 de septiembre de 2013

La belleza encerrada




"Mira dos veces para ver lo exacto.
No mires más que una vez para ver lo bello."
Henry F. Amiel


(Soundtrack de la entrada. En este enlace aparecen títulos que  sirve de acompañamiento perfecto a la visita.http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/la-belleza-encerrada/catalogo/)




Cuando necesito silenciar mi mundo, cuando mi alma está inquieta e intranquila, necesito hallar la paz.

A pesar de que Madrid –como siempre- ruge con sus sirenas, con su tráfico incesante…por este paseo siempre encuentro la serenidad que preciso.

Como techo, los altos árboles que amortiguan la carrera de los neumáticos sobre los adoquines.



Como paredes, la de este sublime edificio que encierra tanta belleza, preparada para el visitante que la contemple extasiado.

Parece –más que necesario- el silencio para no perder ni un solo detalle –exquisito- de semejantes magia atrapada en pequeños cuadros de gabinete, bocetos preparatorios, retratos, esculturas, relieves que te hablan en la cálida intimidada, entre el juego caprichoso de luces y sombras, de ventanas abiertas.


Han salido de su escondite, de los sótanos de este museo que aún oculta tantos misterios.

La Piedad de Roger van der Weyden.
Como no quedar extasiado contemplando su descendimiento de la cruz.
Pietro da Cortona - Natividad. Óleo sobre ...¡¡¡Venturina!!!
¡Qué efectos tan maravillosos!
Diecisiete salas con joyas que te dejan sin palabras, aunque, yo, instalaría mi corazón en la última, donde Rosales, Madrazo, Fortuny, Pradilla o Palmaroli, me hacen añorar con su pincelada a mi querido siglo XIX, con sus vibrantes colores llenos de preciosistas detalles.
Federico de Madrazo y Kuntz,
Louise Amour Marie de La Roche-Fontenilles, marquesa de Rambures

Vicente Palmaroli Gonzalez.En vue. 
Francisco Pradilla y Ortiz .
La Reina Juana con su hija la infanta Catalina en Tordesillas.
Digo adiós al Prado, no sin antes despedirme de la triste Juana, respirando el olor a fuego y ceniza e imaginarme viajes de sueño al interior de cualquier obra de Carlos de Haes.
 Francisco Pradilla, Doña Juana la Loca
Carlos de Haes,
La canal de Mancorbo en los Picos de Europa
Fuera, las colas son cada vez más largas. 



Dejo atrás el murmullo, las conversaciones que vuelan en el aire, los niños que corren, los padres que les siguen…

11 comentarios:

  1. Qué bonito es visitar tu blog , leer y escuchar tus entradas, transmiten tanta dulzura, delicadeza, sensibilidad que si estoy un poco estresada en seguida me contagio de esa paz tuya.

    ¡Un saludo Noelia!

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  2. Buf esas colas interminables... lo bueno de viajar a Madrid en otoño o invierno es que no hay tanta gente en los museos, jeje!
    Me ha encantado los cuadros de Pradilla y Palmaori y también la última foto de El País con el músico callejero al fondo, genial!
    Un beso.

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  3. Buf! ESas colas interminables... lo bueno de viajar a MAdrid en otoño o invierno es que no hay tanta gente en los museos.
    Me han encantado Pradilla y Palmaroli y también esa última foto de El País con el músico callejero al fondo.
    Un beso.

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  4. Que grande Francisco Pradilla!! Hace unos años disfrute de una exposición que le hicieron en Zaragoza y fue maravillosa, la mayoría obras de colecciones privadas que no habían sido expuestas

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  5. Preciosa exposición. No imagino a tu alma inquieta o intranquila :-D Un besazo!!

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  6. Una maravilla de muestra! Aunque no envidio las colas, hay algunas que merecen hacerse para disfrutar de la belleza.
    Besos

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  7. Me ha encantado leerte!! Siento lo mismo en Madrid...esa paz que cuentas, quizá no tan directamente con el arte (aunque a veces sí), sino simplemente paseando, comiendo un bocadillo sentada en un banco, o mirando los techos de los edificios...y esas copas de los árboles...
    Un placer...Besos grandes!!!

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  8. Interesante comentarios sobre tu paseo!
    Besotes

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