domingo, 27 de enero de 2013

(Mientras se lee esta reseña, si a si gustas, escucha esta canción)





Ya solo con el título, mi imaginación vuelve al azul .



Y cuando abrimos su paginas,  la melancolía en los trazos grises, azulados  y carmesíes de la triste figura de la Sirena, nos invitan a pasar sus páginas.

La caracola, parece querer contarnos un secreto. Su secreto, entre el rumor de las olas y el barco mecido entre la niebla y los vientos.

Victoria (Francés) nos cuenta una historia de amor en el siglo XVIII…

“A la luz de la luna, las brumas más espesa dominarán su nueva existencia…antes de escuchar la nostálgica melodía del lamento del océano”

Y Zachary –rodeado por la muerte- y tras entregar su cuerpo al mar, será salvado por la Sirena, que en hermosas ilustraciones despliega, con portentosos trazos y a su vez, suaves y delicados de tonos violáceos y plateados que contrastan con la extrema blancura de su piel su piel, su cola…su hechizo.






De la primera repulsión  de Zachary ante la criatura marina, nacerá un profundo amor de fatales  consecuencias.

Dejaros llevar –si así lo queréis- por el edulcorado cuento rosa de Disney, pero nunca olvidéis, el trágico final de la Sirenita de Andersen.


"Cuando Ariel ha llegado al fin del camino recibe un último regalo: sus hermanas venderán sus cabelleras para conseguir un cuchillo que pueda liberarla. Traicionando sus sentimientos, no sólo renunciando a ellos, sino pervirtiéndolos matando al príncipe, ella podría regresar al pasado.
Andersen dulcifica el final haciendo que Ariel no muera convertida en espuma, como era su destino de sirena, sino que la transforma en un hija del aire, una criatura mística, capaz de ganar el alma inmortal por la que Ariel decía que daría los trescientos años de vida que le quedaban. Un don que parece fluir desde la misma naturaleza ardiente y fiel del amor que sentía. Consumida por él, de alguna manera ese fuego la ha transmutado en una clase de criatura diferente, por fin cercana a sus deseos.
El amor del príncipe no ha llegado, pero la fuerza de su propio amor resulta suficiente para dotarla de aquello que anhelaba: la vida eterna,”una parcela en el cielo”, que Andersen propone como aquello que confiere su verdadero sentido a la vida humana.
La sirenita me parece el cuento más triste de Andersen. Ante la ternura de las últimas líneas del cuento y a la vista de la propia vida de Andersen se hace difícil no sospechar que Andersen quería creer en este final de un modo íntimo. Quería proporcionar un sentido luminoso a cualquier clase de amor. Y que al contarnos cómo Ariel se contagiaba de aquello más peculiarmente humano por haber cometido la locura de dar cuanto era por un amor que no podía ser correspondido –el alma-, se estaba contando a sí mismo, consoladoramente, su propia humanidad.
“Porque, bien mirado, ¿qué es un cuento sino un traje hecho de palabras? Su misión es revelar la verdad. Para eso existen los cuentos, para vernos desnudos. Los cuentos de Andersen, como los trajes del emperador más melancólico, nos piden que no desdeñemos la tristeza, ya que en ella se guarda la memoria de esa vida que tal vez merecimos pero que no pudimos alcanzar. Eso fue la tristeza para él, la memoria de lo que nunca llegamos a vivir ni probablemente viviremos nunca. Nuestra historia más hermosa”. 
Gustavo Martín Garzo. 
Prólogo a La sirenita y otros cuentos, de Hans Christian Andersen. Anaya, 2004.


Edmund Dulac




Un sacrificio inmenso por un amor inmenso…como el océano.



Kira Miró y Sergio Mur



sábado, 19 de enero de 2013

Azul...

...con matices grises...


















lunes, 14 de enero de 2013

Mi primer vídeo...y un conmmovedor premio

Lo primero...¡¡¡ Feliz año 2013!!!

Espero que los reyes magos os hayan traído muuuuuuuuuuuuuuuchas cosas y muchas ilusiones  proyectos, deseos, esperanzas (y mucha salud)  para este año que empieza.

Yo, he tenido una estupenda noticia para empezar la semana y me gustaría compartirla con todos.

He recibo un premio que me ha emocionado y conmovido mucho, gracias a "mi" Jane Austen, a un foro maravilloso lleno de gente amiga que quiero, y a una estupenda editorial que está haciendo una labor increíble  de admirar y elogiar en estos días, la editorial dÉpoca y todo,  con motivo de la publicación de las Cartas de Jane Austen.



Participe con este vídeo, el primero que hice superando  mi gran "miedo tecnológico"  que con ayuda de especialistas en la materia a los que les doy continua lata, estoy intentando superar, je, je...

¡A ver si os gusta!


Con motivo del octavo  aniversario del sitio de Jane, escribí este texto diciendo por qué me gustaba Jane...creo que con el vídeo va perfecto....

"Siempre recuerdas aquellos que se te agarran por dentro y no te sueltan. Cuando apenas si tienes dinero –vacíos los bolsillos- para comprártelos buenos, los que te embriagan con su dulce textura y su aroma inconfundible al pasar página tras página y terminas eligiendo, baratos, de bolsillo que poco a poco van perdiendo su rutilante brillo, doblándose sus hojas en autobuses y metros, que se llenan de bostezos y legañas camino de la universidad.
Y tú, navegando en un mar de letras.
Sumergiéndote en el resplandor del blanco papel.
Intentando descifrar las pistas que te llevan de la mano hacia el tesoro.
Y esas palabras, hace tanto tiempo escritas, te abrigan, con esa chispa que enciende tú sonrisa, con esa ironía tan audaz y moderna que sientes cercana.
Esa primera vez nunca se olvida.
Y te quedas colgando entre los renglones al llegar al FIN.
Pero te esperan más.
Deseas bucear en sus palabras.
Y naufragas en la mirada limpia de Darcy anhelando ser llamada "Lizzy".
Pierdes el rumbo con "mi" señor Knigtley, lamentando no ser Emma.
Te ahogas por el trágico destino de Willoughby, pero de nuevo respiras triunfante por Wentworth.
Los llamas por su nombre: Anne, Henry, Catherine, Fanny, Edward, Elinor, Marianne, Jane, Edmund y tantos que anidan en tú imaginación.
Y siempre están ahí, cuando crees que el sueño ha acabado.
Los reconoces en tú casa, los saludas y abrazas en librerías, los miras de nuevo cuando te cruzas con ellos en silenciosas bibliotecas, o te iluminan en la sala oscura, donde caras y bocas conocidas dicen sus palabras, haciéndolas revivir en tú imaginación, sintiéndolas ya tan familiares.
Los años –gracias a dios- han ido pasando uno tras otro, inexorables en su devenir.
Pero la certeza es absoluta, sabes que cuentas con ella, por siempre y para siempre."