domingo, 24 de noviembre de 2013

Isabeleando

 (Soundtrack para esta entrada) 

De vuelta...la reportera.



Sueños blancos con puntadas de hilos dorados.
Isabel y Fernando.


Damas sin rostro mirando al infinito.

Mano suspendida en gesto teatral.

Brillante armadura forjada a la medida de su pecho.

Y el sol. Caprichoso, juagando entre los pliegues de sus faldas.

Escucha.
¿Oyes el deslizar de fru-fru de sus telas al caminar?

Lustroso el suelo a su paso.
Quizás., a lo lejos, el caballo encabritado en gesto romántico caiga rendido a los pies de la dama.
Cuentas de colores, blancas perlas acaricia su mano.

Acompaña tus pasos - viajero del siglo XXI - a la gloria esplendorosa de épocas pasadas.
Las tres damas van al baile.


Risas de polisón.
Silencio de mágica ensoñación solo roto por el suspiro atrapado en el tiempo.

Luz de gas en una calle de París.

Infantiles juegos sobre la teatral pasarela.


Carcajadas con sabor a viernes.

Fuera, ya cubre la negra noche con su manto 
de eléctrico alumbrado y hojas amarillas.

Mañana, de nuevo, 
nos pondremos los gastados vaqueros
 y la sucia bata llena de manchas de pintura, 
pero hoy, todavía, 
es pronto...aún falta para la medianoche.







viernes, 15 de noviembre de 2013

Camille Claudel, 1915 (2013)



¿Puede el rostro de un actor/actriz atrapar el alma del personaje al que da vida?

Binoche…SI.


Quizás, esta película, no se quedé grabada en la memoria de las personas que la contemplen, pero los ojos de la Binoche, la cara, limpia, desprovista de artificios, sufre, llora, ríe, duda, teme, mira, habla, sin necesidad de palabras.

No las necesita. 

Y en los silencios, en esa veracidad que los internos de un auténtico hospital psiquiátrico al sur de Francia dan al film, 

“No puedo soportar los gritos de esas criaturas, me duelen en el alma”


entre el negro que cuál fantasmas de luto que caminan visten los personajes, el vacío de los escenarios, los apagados colores, el viento, y el frío que traspasa la pantalla, se nos muestra una mujer herida, terriblemente maltratada por su madre,

“Salvo a mí y a su hermano, prohíbo formalmente que ella escriba a nadie, ni que reciba ninguna comunicación, visita o carta de nadie."

su hermana, pero sobre todo por su hermano –para mi, odioso personaje, idea quizás no compartida- y a la que cuál trasto inútil, encierran en el manicomio –prisión para ella- de Montdevergues librándose de la hija, de la hermana de la artista, la mujer libre, independiente, indomable, ingobernable, apasionada, que una vez, soñó ser artista - ¡siendo mujer!- y escultora encima y amante de un genio, y que en el camino, lo perdió absolutamente todo, incluso, la razón.

“Se me reprocho (¡espantoso crimen!) haber vivido sola”

Pero …¿Acaso es un delito tan grave para vivir encerrada casi 30 años?



Vencida, derrotada, aún con el recuerdo del ser amado transformado en pesadilla, sus ojos aún le recuerdan. Triste escena la del teatro.

“En realidad, nunca había amado a nadie más que a usted, Camille, hoy puedo decirlo. Todo lo demás, esas aventuras lamentables, esa ridícula vida mundana, era el exutorio de una naturaleza excesiva. Usted sufrió demasiado por él.” 
Eugéne Blot a Camille Claudel

Vivir sin crear es condenarse de por vida, y ella, lo hace como –inútil y orgullosa- declaración de principios.

“…En realidad, les gustaría obligarme a esculpir aquí, y, al ver que no lo consiguen, me imponen toda clase de dificultades. Así, no cederé al contrario…”


Se quedará sola.

“Necesito ver a alguna persona que sea amiga"

Y así, sentada, con el cuerpo encogido, aguardará hasta el día de su muerte, donde una fosa común acogerá sus restos, perdidos para siempre.



“Después de catorce años, que hoy se cumplen, reclamo a gritos la libertad…”
Camille Claudel, 1935

Murió en el sanatorio de al que había sido trasladada en 1914, el 19 de octubre de 1943. 

"Estoy en la situación de una col roída por las orugas; a medida que me crece una hoja se la comen"



¿Y su familia? ¿Y ese hermano al que ella tanto adoraba?

Trágica Camille. Siempre en mi recuerdo.

"No he hecho todo lo que he hecho para terminar mi vida engrosando el número de recluidos en un sanatorio, merecía algo más".

Gracias B.