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Mostrando entradas de abril, 2014

Quiero ser una nube…

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…en una película del maestro Hayao.

No me importa, ni el tamaño, ni la forma, ni el color.

Tal vez, sería blanca con matices amarillentos,  deslizándome sobre su papel, una y otra vez,  bajo la negra mina de su lápiz  en el furioso baile del folio en blanco  esperando ser dibujado bajo su mano virtuosa.


Y poco a poco, sentir que el viento se levanta,  ruge,  sopla a lo largo de mi camino recorriendo azul celeste cielo.

Y con el brillo dorado del sol atravesando mi etéreo cuerpo,
- nieve, cristales o gotas de agua suspendidas-
mecer la brizna de hierba,  la juguetona espiga,  la flor al pie del camino,  levantar con mi aliento,  la falda coqueta,  el vestido de la joven en lo alto de la colina.


Despeinar el pelo del joven que la contempla,  enamorado a sus pies.
Robarle el sombrero en juego divertido.

Quizás,  me vuelva nubarrón violáceo,  con tonos grisáceos  y comience a descargar mi furia de agua  sobre los enamorados,  mojados bajo el roto paraguas. 

Celaje de tristes noticias.

Pero ahora,  …

Darío de Regoyos

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Como bien rezaba la chapa,
-have and art day- que ya forma parte de mi colección,
entre cuadros
-y charlas-
transcurrió aquella tarde de primavera.

El calor sofocante,  la lluvia repentina,
no hicieron que Madrid dejara de estar invadido  por hordas de turistas que con botella de agua
y cámara en mano,
se agolparán en las calles,
bares y terrazas de la capital.

Pero, al llegar antes su puerta,
como siempre,
me siento como en casa.
Y aunque el murmullo incesante de gente,
parece querer romper la magia,
al llegar a la sala, todo cambia.

Otros, quizás atraídos por la fama del grande y consagrado,
conduzcan sus pasos por salas abarrotadas de gente,
agolpados antes uno de los padres precursores del cubismo.
Pero hoy, no es ese día.
Darío nos ha invitado a pasear, a media luz,
entre el brillo pálido de las farolas encendidas,
cuando la noche cubre el mundo con su manto negro,
o la luna aparece en lo alto del cielo con rubor blanquecino, 

para iluminar su querido y amado norte,
para luego, abandonar…

Va de voces

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Cuando mi voz, comienza ya a querer agotarse poco a poco (clases, talleres, loco tiempo nuestro que poco favorece) una se da cuenta de lo que valiosa que es.
Y, como gran seriéfila y peliculera, este es uno de los rasgo en los que más me fijo.
Siempre -casi- fiel a la V.O, algunos actores pese a no ser “Adonis” en la concepción exacta – y a veces malentendida - de la palabra, explotan como nadie a su personajes y los hacen cobran vida con un atractivo innegable e incuestionable.
Ahí van unos cuantos.



. David Morrisey se me revela papel tras papel, como el hábil actor que usa su voz a su antojo, ya sea para atemorizar (The Governor en The walkind dead) Para enamorara (Sentido sensibilidad) o para poco a poco irnos cautivando con esa mezcla de rudeza y ternura bien entendida (South Riding).














. Benedict Cumberbatch. Reconozco que con este actor he necesitado más tempo… ¡Pero mejor tarde que nunca! En Parades end me ha conquistado, a pesar de usar prótesis a la hora de hablar, es una de …