Darío de Regoyos



Como bien rezaba la chapa,
-have and art day-
que ya forma parte de mi colección,
entre cuadros
-y charlas-
transcurrió aquella tarde de primavera.

El calor sofocante, 
la lluvia repentina,
no hicieron que Madrid dejara de estar invadido 
por hordas de turistas que con botella de agua
y cámara en mano,
se agolparán en las calles,
bares y terrazas de la capital.

Pero, al llegar antes su puerta,
como siempre,
me siento como en casa.
Y aunque el murmullo incesante de gente,
parece querer romper la magia,
al llegar a la sala, todo cambia.

Otros, quizás atraídos por la fama del grande y consagrado,
conduzcan sus pasos por salas abarrotadas de gente,
agolpados antes uno de los padres precursores del cubismo.
Pero hoy, no es ese día.

Darío nos ha invitado a pasear, a media luz,
entre el brillo pálido de las farolas encendidas,
cuando la noche cubre el mundo con su manto negro,
o la luna aparece en lo alto del cielo con rubor blanquecino, 


para iluminar su querido y amado norte,
para luego, abandonar ese tono sombrío
y estallar en millones de puntos de color
que bailan en nuestros ojos
al compás de nuestras palabras
de admiración y asombro.



Viajeras antes sus obras,
sin necesidad de maletas, 
sin pesado equipaje, recorremos Burgos, 
Toledo, Béjar, Barcelona, 
Oviedo, Ribadesella, Bilbao, Irún, Renteria...



Para mí...todo un GRAN descubrimiento.

Aún...huelo el mar...


Comentarios

  1. No conozco este personaje....pero todo muy lindo...lindos cuadros, buena musica!
    Un gran abrazo

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  2. El cuadro de la luna y de la plaza en la noche me gustan muchísimo! Pues no conocía yo este pintor para nada...
    Preciosa entrada!
    Un besazo.

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  3. ¡Qué cuadros tan bonitos! Me alegro de que tuvieras la suerte de poder ver esta exposición. Si es que en Madrid hacen un montón de interesantes... ¡Yo también quiero!

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