sábado, 26 de abril de 2014

Quiero ser una nube…


…en una película del maestro Hayao.


No me importa, ni el tamaño, ni la forma, ni el color.


Tal vez, sería blanca con matices amarillentos, 
deslizándome sobre su papel, una y otra vez, 
bajo la negra mina de su lápiz 
en el furioso baile del folio en blanco 
esperando ser dibujado bajo su mano virtuosa.



Y poco a poco, sentir que el viento se levanta, 
ruge, 
sopla a lo largo de mi camino recorriendo azul celeste cielo.

Y con el brillo dorado del sol atravesando mi etéreo cuerpo,
- nieve, cristales o gotas de agua suspendidas-
mecer la brizna de hierba, 
la juguetona espiga, 
la flor al pie del camino, 
levantar con mi aliento, 
la falda coqueta, 
el vestido de la joven en lo alto de la colina.



Despeinar el pelo del joven que la contempla, 
enamorado a sus pies.

Robarle el sombrero en juego divertido.


Quizás, 
me vuelva nubarrón violáceo, 
con tonos grisáceos 
y comience a descargar mi furia de agua 
sobre los enamorados, 
mojados bajo el roto paraguas. 


Celaje de tristes noticias.

Pero ahora, 
solo quiero ser atravesada por aviones de papel, 
sueños por cumplir, 
cotidianos y sencillos en su grandeza, 
y dejar tras de mí, 
las estelas que parecen romper el cielo en dos mitades.


Mis manos, 
aún siguen sucias con la pintura de ayer.

Mis uñas, 
de colores verdes azulados… ¡Qué ganas de pintar nubes en mi mural!



jueves, 17 de abril de 2014

Darío de Regoyos



Como bien rezaba la chapa,
-have and art day-
que ya forma parte de mi colección,
entre cuadros
-y charlas-
transcurrió aquella tarde de primavera.

El calor sofocante, 
la lluvia repentina,
no hicieron que Madrid dejara de estar invadido 
por hordas de turistas que con botella de agua
y cámara en mano,
se agolparán en las calles,
bares y terrazas de la capital.

Pero, al llegar antes su puerta,
como siempre,
me siento como en casa.
Y aunque el murmullo incesante de gente,
parece querer romper la magia,
al llegar a la sala, todo cambia.

Otros, quizás atraídos por la fama del grande y consagrado,
conduzcan sus pasos por salas abarrotadas de gente,
agolpados antes uno de los padres precursores del cubismo.
Pero hoy, no es ese día.

Darío nos ha invitado a pasear, a media luz,
entre el brillo pálido de las farolas encendidas,
cuando la noche cubre el mundo con su manto negro,
o la luna aparece en lo alto del cielo con rubor blanquecino, 


para iluminar su querido y amado norte,
para luego, abandonar ese tono sombrío
y estallar en millones de puntos de color
que bailan en nuestros ojos
al compás de nuestras palabras
de admiración y asombro.



Viajeras antes sus obras,
sin necesidad de maletas, 
sin pesado equipaje, recorremos Burgos, 
Toledo, Béjar, Barcelona, 
Oviedo, Ribadesella, Bilbao, Irún, Renteria...



Para mí...todo un GRAN descubrimiento.

Aún...huelo el mar...


jueves, 3 de abril de 2014

Va de voces



Cuando mi voz, comienza ya a querer agotarse poco a poco (clases, talleres, loco tiempo nuestro que poco favorece) una se da cuenta de lo que valiosa que es.

Y, como gran seriéfila y peliculera, este es uno de los rasgo en los que más me fijo.

Siempre -casi- fiel a la V.O, algunos actores pese a no ser “Adonis” en la concepción exacta – y a veces malentendida - de la palabra, explotan como nadie a su personajes y los hacen cobran vida con un atractivo innegable e incuestionable.

Ahí van unos cuantos.




. David Morrisey se me revela papel tras papel, como el hábil actor que usa su voz a su antojo, ya sea para atemorizar (The Governor en The walkind dead) Para enamorara (Sentido sensibilidad) o para poco a poco irnos cautivando con esa mezcla de rudeza y ternura bien entendida (South Riding).















. Benedict Cumberbatch. Reconozco que con este actor he necesitado más tempo… ¡Pero mejor tarde que nunca! En Parades end me ha conquistado, a pesar de usar prótesis a la hora de hablar, es una de las cosas que identifico de él antes que su propia cara.








.Tom Hiddelston (nótese mi –obvia- referencia hacia actores ingleses -¡Qué viva laBBC!-) ya sobresalía en The deep bue sea, como Loki se nos consagró para el gran púbico y The Hollow Crown ¿puede haber un Henry V más atractivo? 







Cillian Murphy…¡Qué gran actor y qué manera de perturbar con esos ojos azules! Me inquieto en Vuelo nocturno y me enamoro en The way we live now aunque mientras me diera miedito en plan el orfanato en El caballero oscuro. 










Y si añadimos la perfecta dicción de Mathew Mcfayden …¡Menudo cóctel!









Y a Richard le dejamos aparte que vamos...



Bueno...y a Sexby...


Y eso si no contamos a los clásicos que pesa ser excelentemente dobaldos y ya asimiladas sus voces –eran otros tiempos-nunca Paul Newman estuvo tan maravilloso como en sus papeles sobre obras de Tennessee Williams,
la fuerza –y lo varonil- en la voz de Rock Hudson o Burt Lancaster, la fiereza de Richard Burton, la calidez de James Stewart o Gregory Peck…