Escultura hiperrealista 1973-2016



“Cuenta la leyenda, que al acabar Miguel ángel su Moisés, el artista golpeó la rodilla derecha de la estatua y dijo ¿Por qué no me hablas?, sintiendo que era la única cosa que faltaba por extraer el mármol era la propia vida.”

¿Acaso sois reales?

¿Sois santos?

¿Sois imágenes a las que adorar en este santuario de arte?

Pero…no me miráis desde un altar, me miráis desde el suelo, junto a mis pies.

¿Sois los protagonistas de una escenografía teatral?

¿Sois los maniquís en un escaparate mirados y fotografiados por miles de ojos?

¿Qué sois en realidad?

Os miro, y quiero hablaros.

Os miro, y quiero consolaros.

Os miro, y quiero escucharos. 

 
Imagino el silencio de la sala oscura y cerrada, iluminada artificialmente. 

Donde nadie excepto yo pueda escuchar la nana de tus labios brotar al bebe dormido al regazo de tú caliente pecho.

Donde el grito de placer se derrocha tras abrazarle con brazos y piernas. Cuerpo flácido, blando, cómodo a tú piel.

Dónde solo quiero consolarte del enfado, del castigo que te infliges -escondida- frente a la pared.

Donde la vigilia al fallecido, resulta sobrecogedora o el cuerpo retorcido en el sufrimiento duele en su contemplación.

Donde el cuerpo desnudo te hace sentir voyeurista anatómico en la extrema perfección. 

Donde los trabajadores descansan de su faena a falta del bocadillo o el “trajeado” nos irrita con su postura corporal, y el turista cansado nos recuerda que nosotros mismos lo somos, transeúntes en esta gran sala cual museo de cera lleno de gente que no para de moverse, de no estar quieta, de no mirar, ni pensar, no sentir. Todo tras la lente de sus cámaras, de sus móviles.


(Echo de menos a artistas españoles como Francisco López Hernández o Julio López Hernández)

Comentarios

  1. Pues yo echaba de menos entradas como estas... aunque la escultura hiperrealista no sea muy de mi agrado... :(
    Saludos!

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