domingo, 10 de julio de 2016

Corazones mercenarios

 
Y como siempre...darle al play 
por que esta es la banda sonora de este libro...sin duda alguna.



Has soñado “cabalgar” en un cuervo.

Te has abandonado a la inmensidad del mar atrapado en la pupila de una ballena.

Que perdiste todas las batallas que un día sonaste ganar y, en las tardes plomizas sientes cada derrota congelando tus huesos.

Has sentido que ese vacío que alojabas en el centro de tú pecho con solo enredarte en los rizos de su pelo borrarían todo tú dolor.

O que esa luz que bañaba su piel al resplandor de la noche cuajada de estrellas ahuyentaría el miedo que no reconoces sentir. 

Qué la llama que sientes vibrar, arde, abrasa, incendia todas tus defensas. 

Te has descubierto soñando, aventurera intrépida, por caminos polvorientos de arena y sol, murmullo lejano de olas. 

Que has hecho algo en tú vida para merecer el regalo que se te ha otorgado, al que suponías no tener derecho.

Imagínatelo.

Sueña entre las palabras. 

Con el rumor de olas y el batir de espadas como banda sonora.

Con el olor a salitre, la pólvora del arma en el disparo certero llenando tus pulmones.

La sangre brotando en la herida.

El violín arrancando notas junto al carromato.

El latir de dos corazones que ignoran que se comprenden.

Que arrancan la cárcel de su soledad con cada caricia.

Que no son malditos, sino afortunados.

Y cuando llega el FIN, ya no son dos desconocidos.

Son dos compañeros en tú camino: Bastien Dufort y Alda. 





P.D.: Advertencia a los lectores.

Primero fue Edward Bilock el capitán del Wind Lady.

Luego llegó el temible guerrero Varadal de Tarna.

Y ahora…Bastien Dufort. 

Caerán en su hechizo.